sábado, 25 de septiembre de 2010
Madre sin hijos
Lo preparas todo: dejas la habitación impoluta, te pones lencería bonita, te vistes sexy, te maquillas, dejas los preservativos sobre la mesilla, pones música... y te lo pasas muy bien.
Tu menstruación debería llegar en cinco días. Pasan siete (contando desde el día eróticofestivo) y te empiezas a emparanoiar. Pero bueno, lo dejas correr. Al noveno día te subes por las paredes; se lo comentas a tu chico y él te dice que es imposible. Repasas los hechos: óvulo moribundo, preservativo en buen estado... vale, es muy improbable. Además, el cambio de estación se acerca, acabas de pasar un cambio de clima, y entre el estrés en clase y la paranoia... ¿cómo no se iba a retrasar? Te lo tomas a coña.
Día 10, la guarra sigue sin venir. Saltas, por si así baja. Sigues dándole la brasa al churri, que te aguanta e intenta tranquilizarle. Finges que lo ha conseguido, pero sigues dándole vueltas. Tienes un mal presentimiento, no sabes por qué pero sientes que algo está cambiando en ti.
Día 11, nada. Te planteas irte de viaje, en avión a ser posible, cuanto más lejos mejor, así sólo por joder bajará. Pero... ¿y si no baja? ¿Y si estás embarazada? Te tocas la tripa. Contienes la respiración (si es que has sido capaz de respirar desde el primer día de retraso). Si estás embarazada... no sabes ni qué harías, ni cómo lo harías. Dejas de pensar, pensar es malo. Simplemente decides que en cuanto se cumplan dos semanas desde la posible concepción te harás un test de embarazo.
Día 12, tampoco ha habido suerte. Tu chico se empieza a poner ya histérico. Entonces cambian los roles, le recuerdas eso del óvulo difunto y el condón. Parece que se le pasan los mareos. De paso le das la murga a una amiga, a ver qué te dice. Te tranquiliza, ella ya tuvo un retraso de un mes sólo por la paranoia. De todos modos para quedarte más tranquila te pones a investigar todos lo síntomas del embarazo. ¡Joder! ¿A qué avispado se le ocurrió hacer coincidir los primeros síntomas de embarazo con los síntomas de que está a punto de bajarte la regla? Deseas no haber buscado nada, pero ya es tarde. Ya no queda nada para poder hacerte el test.
Día 13, no hay rojo por ninguna parte. Están siendo las dos semanas más largas de tu vida. Y lo peor es que ahora te quedan las 24 horas más largas de tu vida. Le das la vara a otra amiga. Te compras el test. Mañana por la mañana te lo haces.
Día 14, te despiertas antes de la hora por los nervios. Te haces el test. Te pegas un susto porque ves una raya horizontal y pensabas que tenía que ser vertical, eso quiere decir que va a salir un + (resultado embarazada), pero luego ves que no sale nada más, miras las instrucciones (por enésima vez en 12 horas)y ves que, efectivamente, si no estás embarazada sale una raya horizontal. Respiras por primera vez en dos semanas. Llamas a tu novio emocionada, no hay de qué preocuparse. Te relajas.
Día 15, te baja la regla. No comments.
lunes, 2 de agosto de 2010
Sexo en Londres (o su ausencia)
Siento el retraso, y mas aun siento estar escribiendo con un teclado britanico, asi que ni tildes, ni esa letra tan spanish que es como una n con un palito encima. Es un poco desesperante, pero bastante gracioso cuando quiero escribir year en castellano.
Estaba yo de vacaciones en un pueblecito perdido en Zaragoza (ya sabeis, la Espana profunda), paando el mes de julio, cuando me llamaron del Gobierno Vasco para decirme que me habian concedido la beca para estudiar en Inglaterra en agosto. Asi que despues de un mes sin catar a Victor, le vi (y le toque, pero nada mas) un par de dias, y ahora me espera otro mes a dos velas.
Y si me he pasado el mes de julio tan cachonda que dejaba rastro por donde pasaba, este mes voy a alcanzar limites insospechados.
Cambiando un poco de tema, mi llegada a Londres fue un tanto comica. Salimos del aeropuerto de Heatrhow y cogimos el autobus (privado, of course) que nos llevaria hasta Bury Saint Edmunds, el pueblo donde estamos viviendo y estudiando. Pues bien, en medio de ese inmenso y terririfico atasco de viernes por la tarde intentando salir de Londres, nos encontramos (o mas bien nos encontraron ellos) con unos curiosos camioneros que iban por el carril de la derecha.
Tras pasar el susto de "que hostia se van a meter, como se le ocurre al conductor sacar la cabeza por la ventanilla" y caer en la cuenta de que los britanicos viven al reves del mundo, nos echamos unas risas, porque pasaron el rato intentando ligar con todo el genero femenino que iba en los asientos de la parte derecha del autobus (al menos con las que aun seguiamos despiertas). Lo mas gracioso fue cuando pusieron su numero de telefono en la ventanilla, flipante.
Ademas la cosa aqui no mejora, porque me parece que estoy rodeade de single ladies, y claro, se pasan el dia comentando lo guapo que es su profe, o lo bien que estan los chicos de la piscina, o que les han dicho que la bolera por las noches suele estar llena de tios. Ahora que lo pienso, a ver si van a estar ellas mas necesitadas que yo...
En fin, a medida que avance el mes os ire contando como avanza mi desesperacion.
viernes, 25 de junio de 2010
La maldición de los tres minutos
La vida es muy injusta. Si una mujer se corre en tres minutos, tiene una suerte increíble (en ese sentido, yo he nacido con una flor en el culo); si lo hace un hombre... tiene un problema. Así de graciosa es la naturaleza.
Otra que la tiene pegada al culo es Erika. Ella prefiere la diversión al placer; así, cuanto más ridícula sea la "actuación estelar" del tío en cuestión (es decir, del virgen aleatorio nº1), mejor se lo pasa ella. No en el momento, claro está, pero una sola noche (o, más bien, tres minutos de esa noche) pueden proporcionarnos años de entretenimiento. Y sí, he dicho proporcionarnos, a nosotras y a cualquiera que esté dispuesto a escuchar porque, en sus palabras, "no tiene sentido hacerlo si luego no se puede contar". Así que Erika lo quiere, lo busca, lo consegue y se siente orgullosa de ello; y todos presumimos de aquello de lo que nos sentimos orgullosos.
Sobre Erika recae la maldición de los tres minutos. ¿Os acordáis del rey Midas, el que convertía en oro todo lo que tocaba? Bien, pues Erika, todo lo que toca lo convierte en eyaculador precoz.
El mejor de todos fue, evidentemente, Aitor. Se ganó su renombre, eso es indiscutible. El pobre lo tenía todo: el pelo graso, un abrigo que no se quitaba de encima ni para lavarlo (y como él no cabe en la lavadora... sacad conclusiones), era más femenino que la propia Erika, virgen y además, atención al detalle, al menos ese día llevaba gayumbos de rejilla. Todo esto culminado con los tres minutos de rigor. Y, para disipar las dudas, ni siquiera lo compensaba con el tamaño; más bien todo lo cotrario, eso no hizo sino ridiculuzar la experiencia aún más. Claro que más escandalizada acabó Nekane, porque el acto tuvo lugar en su habitación.
Momento inolvidable, sin duda, fue cuando él dijo "oh, Dios, mierda, necesito ir al baño". Qué situación. En fin, ahora es una frase mítica para nosotras. Curiosamente Erika pasó la semana siuiente con anginas.
Y de Aitor pasamos a Asier, un año casi exacto después.Tengo el dudoso honor de habérselo presentado yo (sí, yo también tuve mi momento Asier, pero no llegamos a mayores, afortunadamente para mí). Pensaba que sería un buen giro para Erika, porque él es un tío seguro de sí mismo, bastante orgulloso, tranquilo (pero sin ser un ficus) y algo sádco y muerto por dentro, vamos, todo lo contrario a los demás que habían pasado por las manos, o mejor dicho, por la entrepierna de Erika. Hasta ahí, todo parece aceptable. Sobre todo porque, por lo que él me daba a entender, tenía su experiencia y no poco aguante. Pero qué razón tienen los dichos populares... dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Y Asier carecía de seguridad, de ingenio, de experiencia, de aguante y si me apuras hasta de higiene (otro día hablaré de la importancia de limpiarse la minga después de).
En definitiva, nos defraudó a todos: a mí, que dejé de arrepentirme de no habérmelo tirado; a Erika, que a pesar de lo asexual que pueda llegar a ser, reconoce los fracasos de lejos; y probablemente a él mismo. Pero lo más triste del asunto es que Asier se reía de mí cuando yo llevaba dos meses sin sexo y él era medio virgen aún.
Además, después Asier me dijo, literalmente, que la amiga que le recomendé era un adefesio. Yaaaa, claaaaaro, y por eso le dijo a ella que estaba tremenda, y por eso se la benefició (porque el único que sacó beneficio fue él), y por eso tardó tres putos minutos de mierda en correrse!!! Venga ya, y yo soy monja por fe.
Después de eso, descubrimos que la vida es un bucle, o al menos la de Erika, porque la semana siguiente también estuvo con anginas. Para flipar.
Pero, al parecer, hasta las peores maldiciones pueden romperse. Y Erika ha roto recientemente su maldición de los tres minutos. ¡Por fin un buen polvo, amiga! ;-)
sábado, 12 de junio de 2010
Despechado busca pechos
Despecho. Ese sentimiento que tanto placer nos ha dado. Porque, ¿quién no se ha tirado a alguien por despecho alguna vez? Y es más, creo que puede llegar a ser muy sano, siempre y cuando se tengan en cuenta ciertas cuestiones:
1- Despecho no significa desesperación. Así que hay que escoger con criterio y sin una gota de alcohol en vena, para no correr el riesgo de despertarse al lado de un orco de Moria.
2- Nada de amigos. Nada de sentimientos. Mejor evitar involucrarse sentimentalmente sin estar preparado para ello.
3- La nueva conquista tiene que ser mejor que la causante del despecho. Y es que el sexo en estas situaciones tiene que servir para subirnos el ánimo y la autoestima y que tengamos ganas de volver al mercado; si consideramos a la actual peor que la anterior, habremos fracasado estrepitosamente y, lo peor: seremos conscientes de ello.
Pero vamos a lo que de verdad interesa: historias reales. Aingeru es el mejor amigo que se puede tener, pero como novio, no es para mi. Desgraciadamente, eso lo supe tras tropezar tres veces con la misma piedra (o más bien tirarme en plancha).
Cuando me dejó por tercera vez (de ahí lo de tropezar tres veces), sentí la necesidad inconsciente de desquitame de alguna manera. Entonces Paula me presentó a Mikel. Nos caímos bien, enseguida empezamos a hablar por el messenger y, entre una cosa y otra, a la semana estaba pasando la noche en su casa. De esta experiencia ya hablaré en otra ocasión, lo importante ahora es que, a pesar de haber sido el sexo menos bueno (no lo puedo calificar como malo) de mi vida, no pude haber acertado más.
Era justo lo que necesitaba, la prueba de que era perfectamente capaz de seguir con mi vida y, además, una pequeña venganza. Y es que Aingeru era (y es) bastante tradicional en ese sentido: el sexo siempre con amor. Sabía que eso le sentaría como una patada en el estómago, y eso era todo lo que mi subconsciente necesitaba para volver a la normalidad. Jamás supo nada de Mikel, no quería hacerle daño; sabía que no le sentaría bien y con saberlo me bastaba.
Al día siguiente, Nekane me presentó a Víctor. Ese mismo día supe que iba a acabar enamorándome de él. Y puedo disfrutar de nuestra relación gracias a que superé mi rencor hacia Aingeru con Mikel.
Y ahora, hablemos de hombres despechados. Mi amigo Igor es uno de ellos. Por lo que sé, creo que cada vez que parece que las cosas van bien, le ponen los cuernos.No sé si porque le ha mirado un tuerto o porque sólo se fija en guarras infieles, no lo tengo muy claro. Él es otro ejemplo de los beneficios del despecho.
La primera infidelidad de la que tengo constancia le sumió en un estado autodestructivo del que tardó un poco en salir. Ahora, haciendo honor al título de esta entrada, le ha dado por ir en busca de pechos (cuantos más, mejor). No sé si ha decidido que es mejor olvidarse de todo y pasar página o sólo que se ha hartado de ser él el engañado. La cuestión es que esta reacción nos beneficia a todos: a él, que vive más feliz; a sus amigos, que no tienen a un tío depresivo al que controlar; y a mí, no sólo porque me ha dado un tema sobre el que escribir, sino porque, además, se viene de fiesta por donde salgo yo y se ha empeñado en emborracharme.
Así es la vida, y así de perra soy yo. Para mí sus cuernos sólo se traducen en ¡¡¡vodka gratis!!!
lunes, 7 de junio de 2010
Flores y capullos
Mi amiga Paula siempre ha dicho que tiene una lista de capullos y va tachando. Y es que hay personas que nacieron sin suerte en el amor; esta pobre ha ido de capullo en capullo, aunque ahora parece que ha encontrado su flor.
Pero a pesar de que estos capullos pueden resultar más molestos que un grano en el culo, también tienen sus ventajas. Cuando lo que buscas es divertirte sin compromisos y sin tener que preocuparte por si se colgarán por ti (los moscones son taaaaaaaaaan pesados...), la mejor opción es un capullo. Así, de paso, haces una labor social, evitando que el tío en cuestión haga daño a una pobre chica que vaya en busca de una flor.
Lo único peor que ser puteada por un capullo es que te florezca uno. Y a mí me florecen los capullos. Definitivamente, Paula y yo deberíamos intercambiar agendas.
El mejor ejemplo de esto es Alex. Me lo presentó Paula. Era el clásico capullo: en busca de tías buenas, prometer para meter y después de haber metido olvidar lo prometido... Al principio pensé que no tenía posibilidades, porque hablaba demasiado con una chica... Luego resultó que eran amigos de toda la vida y hablaron sobre mí.
Él era bastante mayor que yo y un capullo empedernido; razones más que suficientes para que yo estuviese más caliente que un horno. El caso es que para cuando me di cuenta, estábamos fuera del bar besándonos como animales en celo. Cuando me empotró contra la pared ya fue demasiado... Paula jura que me encontró trepando por la pared, a mí no me preguntéis...
Al rato, Alex va y me dice que le he hechizado, que le encantan mis besos y que si me interesa algo más serio. Le dejé bien claro que NO y rechacé su invitación para ir a su casa. Si ya estaba en ese plan sólo por mis besos, no quería ni pensar qué pasaría si me lo tiraba. Quedé un par de días más con él, pero pronto encontré una diversión mejor. A estas alturas de la vida, aún me da la murga de vez en cuando, pero en fin, prácticamente soy de pueblo, sé espantar moscas cojoneras de un manotazo.
La siguiente (y última) vez que le vi fue el día del orgullo, ese mismo año. Él estaba cruzando el puente del Arenal cuando el desfile pasaba por allí, y yo estaba con Rocío y un par de colegas más corriendo y saltando por debajo de la enorme bandera arcoiris. Me divertí mucho más viendo la cara que puso al verme que durante todo el tiempo que había estado con él.
miércoles, 2 de junio de 2010
Surra de bunda, o cómo hacer que un hombre desee la muerte
Yo iba a hablar sobre otra cosa, pero es que hoy en Sé lo que hicísteis han sacado un vídeo semejante a este que aparece a continuación que me ha impactado mucho, así que he decidido que lo demás puede esperar. Primero, os dejo el vídeo...
Aunque a estas alturas parece que sobran las palabras, yo, como de costumbre, me empeño en hablar. Y es que estas Brasileñas me han sorprendido profundamente con este método de tortura de lo más sofisticado y completo.
Para empezar, incluye tortura acústica. Esta música celestial sólo es comparable con la genial Tata Golosa, eso es indiscutible, vamos. Además, después de asfixiarle entre las nalgas y abofetearle con las ídem... ¡¡¡le aplasta los huevos!!! Sí señor, de un golpe seco, sin miramientos, como debe ser.
Claro, que ahí no queda la cosa. Una mente perversa se comerá una cazuela entera de fabada antes de llevar a cabo esa tortura. Y alguien realmente sádico, rematará la faena ingiriendo cantidades de laxante como para tener a un elefante cagando durante 10 días seguidos.
Imagino que también se podría probar con una víctima de sexo femenino, pero me parece más complicado; primero, porque desquiciar a un tío es más divertido y motiva más, segundo porque no conozco a ninguna mujer tan lerda como para quedarse quietecita para que la abofeteen con un culo, y tercero porque una mujer no tiene huevos que convertir en papel de fumar.
¿Qué, chicos, aún seguís con ganas de que os restrieguen un culazo por la cara? Desde luego, yo espero por vuestro bien que jamás me pidáis que haga esto, porque yo sería de las del laxante.
lunes, 31 de mayo de 2010
La carretera también existe
Sexualmente hablando, se tiende a clasificar a las personas según su acera. Pero, ¿qué pasa con la carretera? ¿Por qué nadie se acuerda de ella? Y, peor aún, ¿por qué cuando alguien se acuerda de ella es en el mal sentido? Vaaaaaaaale, que ser bisexual está de moda. Vaaaaaale, que hay demasiados/as tontos/as del haba que van de modernos yendo a dos bandas. Y sobre todo, demasiados desesperados (y lo siento, pero esto va sólo en masculino)que hacen a todo porque no pillan de nada. Pero aclaremos las cosas: eso no es ser bisexual.
La persona carreterista - término acuñado por Nekane- es mucho más compleja. No es que le gusten ambos sexos, es que le da igual el sexo de la persona con la que esté. Si te gusta alguien, te gustará independientement de su color de ojos, ¿no? Pues al carreterista le gusta independientemente de lo que tenga entre las piernas. Lo importante es la persona en sí, lo que tenga en la cabeza, lo que te haga sentir, que te comprenda, que te haga reir... y cuando se dan esas condiciones las relaciones sexuales pueden ser igual de buenas con una mujer o con un hombre. Lo sé por experiencia, propia y ajena =P
Así que, más allá del vicio, de pillar sea como sea y de hacerse el guay, la bisexualidad, la verdadera bisexualidad, es un modo de vida absolutamente natural que, para ser sincera, da mayor libertad y más oportunidades.
Lo único que me da miedo sobre esto es que, tal y como se están poniendo las cosas últimamente con esto de la igualdad, cuando acaben con las reformas para el lenguaje no discriminatorio, se pongan con las de las relaciones sexuale sno discriminatorias y acabemos todos teniendo que ser bisexuales por ley. Yo es que a estas alturas me espero cualquier cosa...
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